Sin duda alguna el destino más conocido y elegido de la Costa Blanca es Benidorm, puedes alquilar un coche en Benidorm y dejarte llevar por esta ruta bañada por el mar Mediterráneo. Benidom ofrece al turista unas buenas playas, una gastronomía selecta, sus eternas noches, y su parque temático, diversión para toda la familia. Pero siguiendo la línea de la costa hay muchos pueblos con un encanto especial.
El primer pueblo que visitaremos es Altea, pueblo que ha fascinado durante años a numerosos artistas, pintores, cantantes, poetas, y les ha servido de refugio. También Vicente Blasco Ibáñez narró en sus novelas las tradiciones y costumbres de este pequeño pueblo costero, que cuenta con un puerto de pesca y otro deportivo. Adentrarse por sus estrechas calles al casco antiguo, y tomar un café en la plaza del pueblo es la mejor manera de descubrir Altea.
La siguiente parada será Villajoyosa, conocida por su gastronomía basada en la pesca, y por su chocolate que además tiene un museo en su nombre, y si eres amante del chocolate será una visita que disfrutarás.
Entrar en Santa Pola es respirar mar por los cuatro costados, ya que las Salinas nos dan la bienvenida. Desde hace muchos años en una de las principales fuentes de producción de sal en España. Es un pueblo lleno de historia, cuenta con un castillo-fortaleza, restos arqueológicos del s.IV d.C. y diversidad de museos, también podemos visitar el acuario municipal, que es una muestra de la flora y fauna autóctona.
Desde Santa Pola podemos coger el barco que nos lleva a la isla de Tabarca, nuestro destino final, un paraíso en Alicante; declarada Reserva Marina, sus fondos marinos son de una belleza espectacular, y el paisaje de la isla, junto a sus aguas cristalinas hipnotizan al viajero. En la época de verano se llena de turistas, pero para disfrutar la isla a fondo es mejor ir en esta época del año.