Hollywood vendía su glamour en la década de 1940 y el cóctel se convirtió en la bebida de las estrellas. De Ava Gardner, Gary Grant, John Wayne, Katherine Hepburn, Frank Sinatra… Pero tiempo después dejó de estar de moda. La gente ya no quería mezclas, sino ron, whisky o ginebra. A palo seco o con un poco de refresco.
Lo mejor para moverse por Madrid o Barcelona y los alrededores es alquilar un coche en el aeropuerto.
Desde hace unos años, el cóctel ha vuelto de nuevo a la vida y las famosas coctelerías que estaban un poco de capa caída están de nuevo llenas. El rey sigue siendo el Gin Tonic, que últimamente se toma con una rodaja de pepino que le aporta un sabor especial y se le considera un magnífico digestivo por la combinación de amargos, dulces y anisados. El Dry Martini es otro de los cócteles más demandados. Se prepara con vermú seco Martini, ginebra, una aceituna y limón, aunque los que saben de esto dicen que es difícil cogerle las medidas. Otros cócteles famosos son Manhattan, Bloody Mary, Mojito, Daiquiri, Margarita, Caipirinha, Negroni o San Francisco.
Paseémonos por las principales coctelerías de Madrid y Barcelona. Más de medio siglo lleva abierto Cock (calle de la Reina, 16, Madrid), en un palacete francés con su decoración original. Es divertido sentarse en uno de sus sillones y ver pasar al personal, famosos y gente del cine y la televisión. También hay celebrities en Del Diego (calle de la Reina, 12, Madrid), donde Fernando del Diego, su dueño, se mete a todos en el bolsillo. Bien conocida es su capacidad para preparar brebajes de lo más sorprendentes. Algunos de los nombres de sus cócteles hacen gracia, como el Soltero Tranquilo, combinado de vodka, calvados, lima y curaçao azul dedicado a un solitario cliente habitual de la casa. El Balmoral (calle de Hermosilla, 10, Madrid) es otro clásico. En su salón, decorado con piezas de caza, no se oye música y no deja de ser una paradoja que artistas como Loquillo, Bunbury o Jaime Urrutia sean parroquianos. La lista de cócteles es enorme. Le costará decidirse por uno.
Camareros con pajaritas, una gran barra de madera y una fila de taburetes a juego. Esto es lo que nos encontramos en Boadas (calle de Tallers, 1, Barcelona). Un reducto de autenticidad, donde la clientela varía desde jóvenes que quieren celebrar algo especial hasta señores de mediana edad con pinta de ejecutivos. Mucha solera tiene también Ideal (calle de Aribau, 89, Barcelona), pero ésta con un toque british. Aunque parezca mentira, los camareros tienen la curiosa habilidad de adivinar qué te apetece. Eso lo da la experiencia. El Dry Martini (calle de Aribau, 162, Barcelona) siempre está concurrido debido a la personalidad arrolladora de su dueño, Javier de las Muelas. La moda de los cócteles es tal que incluso grandes chefs como Sergi Arolay Josep Roca se están interesando por la llamada cocina líquida. ¿Promoverá el cóctel la próxima revolución culinaria?